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Colecho

¿Por qué mi hijo de 2 años y medio aún duerme en nuestra cama, (y por qué no tenemos planes de cambiar eso!)?

15 Marzo, 2015

Estoy tumbado en la oscuridad, escuchando la respiración de mi hijo. Su mano regordeta descansa protectora sobre mi cara, y noto como mis propios dedos rítmicamente acarician su cabello suave y sedoso. Besarlo suavemente en su mejilla suave, cálido, suspiro “te amo” en su oído, acurrucando a mi pequeño ángel en un lado, su papá en el otro.

Algunas personas entran en shock cuando se enteran de que en dos años y medio de edad, yo nunca pasé una noche separados, pero todavía no es ni siquiera en su propia cama. Aún más sorprendentemente, descubren que no es una batalla en curso entre nosotros, sino una elección consciente. Ni siquiera tenemos una cama en la habitación que llamamos su “dormitorio.” No hemos probado y “dada en” Simplemente estamos contentos con cómo son las cosas.

Así que ¿por qué hemos elegido este camino no convencional? Te cuento las razones principales.

Cuando empezamos el colecho, hablamos con frecuencia sobre cuándo debemos parar. Fue una gran fuente de estrés: pensar en ello, tratando de mantener el control de la situación. Cuando llegó a un año de edad, una edad que había tenido en el fondo de nuestra mente para moverlo a su propia cama (aunque todavía en nuestra habitación) nos dimos cuenta de que ninguno de nosotros estaba listo. Las cosas iban bien, todos estábamos instalados y feliz, y cuando realmente pensamos en nuestras razones para echarlo, lo que realmente llegaron a un punto simple:

Porque la sociedad exige.

El empuje final para mí se estaba dando cuenta de que tenía el pleno apoyo de mi marido en continuar como estábamos. Sabiendo que no había manera de que iba a salir de la cama numerosas veces por la noche para asistir a nuestro hijo, él podía prever sus noches llegando a ser muy perturbada cuando estaba dispuesto a ayudar con las tareas nocturnas.

Por lo que pudimos ver, no era del todo ningún beneficio para moverlo, y una enorme lista de razones para no hacerlo, por ejemplo, menos horas de sueño para todos nosotros, le falta muchísimo, y quizás lo más importante, dejando de lado la increíble conexión y unión que habían forjado de dormir juntos como una familia. A partir de ese momento dejamos de tratar de estar en control, y simplemente disfrutamos el presente. Sabíamos que no le gustaría quedarse en la cama para siempre, y que un día se siente listo para moverse en su propio espacio.

“Es el trabajo de un niño salir del nido, no responsabilidad de la madre de empujarlo.”

En Japón, el colecho es la norma y los niños a menudo duermen con uno de sus padres hasta la adolescencia. En lugar de ser psicológicamente dañina o impedir su caída, la seguridad y la conexión colecho trae consigo, en realidad permite a los niños sentirse más seguros de sí mismos. No es inusual para estos niños para mostrar lo que los occidentales típicas pueden considerar una sorprendente cantidad de independencia en sus tareas diarias.

Así que cuando la gente pregunta en estado de shock, horror y asco en ocasiones por qué no lo hemos sacado aún de la habitación, o incluso nuestra cama, simplemente contesto con una sonrisa:

“Debido a que somos felices como están las cosas.”

Y tu que opinas sobre el colecho?

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